Ante la posibilidad de sufrir embargaos, procesos judiciales o cualquier situación desesperada, la necesidad de capital puede llevar a solicitar un préstamo personal urgente en duras condiciones que a la larga nos significarán un mayor desembolso en términos de intereses y gastos de administración. En lo que se refiere a créditos, nunca hay que precipitarse.
Una búsqueda en Google del término “préstamos urgentes” nos enfrenta a la dura realidad de los préstamos personales. Abundan cantidad de anuncios personales que ofrecen dinero en términos aparentemente blandos y, sobre todo, con una entrega rápida del capital otorgado (48 horas a los sumo), pero es importante leer en la letra chica y reconocer:
El costo en concepto de trámites: muchos de estos préstamos urgentes son ofrecidos por intermediarios o prestamista independientes que agregan un plus a las comisiones de los bancos que, en realidad, son quienes otorgan el capital. No hay nada como tratar directamente con las grandes instituciones y utilizar aquellas herramientas financieras que mejor se adaptan a nuestras posibilidades.
La tasa de interés: existe una regla casi universal. entre mayor es la premura de capital, mayores son los intereses con los que hemos de devolver el capital. La ley de la oferta y la demanda también se aplica a los préstamos personales. Los simuladores de préstamos son una muy buena herramienta para saber a cuánto ascenderá el monto de la cuota mensual y cuánto pagaremos en concepto de intereses al final del préstamo.
Una buena alternativa si la necesidad nos impele a solicitar un préstamo personal urgente son instrumentos como Dinero Privado de Dircréditos (http://www.dircreditos.com/#), un préstamos específico para condiciones difíciles como enbargos o urgencias médica), o utilizar la refinanciación de créditos, que permite reunificar todos los adeudos bajo un solo pago.